Hay en español varios verbos rebeldes que completamente les importó un comino la lógica general y la regla de las vocales invertidas. Sus formas tendrán que ser memorizadas de memoria, aquí no hay opciones; sus raíces son únicas y se formaron históricamente. Lo único que alegra es que hay solo seis piezas de tales verbos. En cambio, los usamos literalmente cada minuto.
Ser (ser):
sea, seas, sea, seamos, seáis, sean.
Estar (estar/encontrarse):
esté, estés, esté, estemos, estéis, estén (nota: el acento gráfico se coloca en todas partes, excepto en la forma
nosotros).
Ir (ir/viajar):
vaya, vayas, vaya, vayamos, vayáis, vayan.
Saber (saber algo):
sepa, sepas, sepa, sepamos, sepáis, sepan.
Dar (dar):
dé, des, dé, demos, deis, den (el palito sobre
dé se necesita solo para no confundir el verbo con la preposición
de).
Haber (verbo auxiliar):
haya, hayas, haya, hayamos, hayáis, hayan. Nuestra conocida forma impersonal
hay aquí se transforma en un escueto
haya.
Además de este sexteto, hay otro grupo con truco. Son verbos a los que algo se les rompe en la primera forma (
yo) en el presente regular. Ya que el subjuntivo nace precisamente de esta forma, entonces toda la "irregularidad" se traslada automáticamente a absolutamente todas las personas en el modo subjuntivo. Toma el mismo
tener: en el modo indicativo decimos
yo tengo. Nos olvidamos del infinitivo, tomamos la raíz
teng- y allá vamos:
tenga, tengas, tenga, tengamos, tengáis, tengan. Por esta misma vía van otros verbos populares:
- Hacer (de la forma yo hago) → haga, hagas, haga...
- Poner (de la forma yo pongo) → ponga, pongas, ponga...
- Salir (de la forma yo salgo) → salga, salgas, salga...
- Decir (de la forma yo digo) → diga, digas, diga...
- Traer (de la forma yo traigo) → traiga, traigas, traiga...
- Venir (de la forma yo vengo) → venga, vengas, venga...
- Conocer (de la forma yo conozco) → conozca, conozcas, conozca...