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Corrida: qué es

18.08.2026
10 minutos de lectura
La corrida es un espectáculo tradicional español en el que una persona entra en la arena frente a un toro. En España se considera parte de la historia y de la cultura, pero hoy en día existe mucho debate en torno a la corrida por el trato que reciben los animales.

Índice

Historia de la corrida

Cuando se habla de España, muchos piensan enseguida en el flamenco, la paella, el fútbol, las fiestas coloridas y, por supuesto, la corrida. Para un turista puede parecer un espectáculo inusual, pero para la propia España la corrida fue durante mucho tiempo un fenómeno mucho más amplio. Está relacionada con la historia del país, con la imagen del valor, con las fiestas tradicionales e incluso con el arte.
La palabra corrida viene de la expresión española corrida de toros. Literalmente puede entenderse como “carrera de toros” o “lucha con toros”. En el sentido moderno, la corrida es una representación en una arena especial donde el torero trabaja con el toro siguiendo ciertas reglas. Tiene sus propias etapas, participantes, trajes, gestos y rituales.
Las primeras tradiciones relacionadas con los toros aparecieron en la península ibérica hace mucho tiempo. El toro se percibía como símbolo de fuerza, poder y peligro. En diferentes periodos históricos se organizaban competiciones, fiestas y juegos rituales con toros. Más tarde, en la Edad Media, participar en estos enfrentamientos se convirtió en un entretenimiento de la nobleza. Los nobles salían contra los toros a caballo, demostrando valentía y habilidad para controlar al animal.
Con el tiempo, el formato cambió. Poco a poco, el papel principal pasó a los toreros a pie. La corrida empezó a convertirse en un espectáculo más organizado, donde ya no solo eran importantes la fuerza y el riesgo, sino también la técnica, la belleza de los movimientos, la precisión y el autocontrol. La forma moderna de la corrida empezó a desarrollarse especialmente en el siglo XVIII. En esa época aparecieron los matadores profesionales, los trajes reconocibles y un orden claro de actuación.
En los siglos XIX y XX, la corrida se convirtió en uno de los símbolos más conocidos de España. Los artistas la representaban, los escritores escribían sobre ella y los viajeros la describían. Para algunos era arte; para otros, un espectáculo popular peligroso. Pero casi siempre la corrida provocaba emociones fuertes.
Hoy la actitud hacia ella ya no es tan clara. Hay españoles que consideran la corrida una parte importante de la cultura nacional. También hay quienes se oponen a ella porque consideran que esta tradición es cruel. Por eso, dicho de forma sencilla, la corrida no es solo una “lucha con un toro”. Es un fenómeno cultural que al mismo tiempo provoca admiración, interés, crítica y protestas.

Tipos de corrida

No todos los espectáculos con toros son iguales. A menudo se usa la palabra “corrida” para todo, pero en España existen diferentes formatos. Se diferencian por la edad de los toros, el nivel de los participantes, las reglas e incluso por si la actuación termina o no con la muerte del animal.
La forma más conocida es corrida de toros. Es la que la gente suele imaginar cuando habla de la corrida. En la arena actúan matadores profesionales y su equipo. Toda la acción sigue un guion estricto y se divide en varias partes.
Novillada es una actuación con toros jóvenes. Para los toreros principiantes, este formato es muy importante, porque allí obtienen experiencia práctica. Es una especie de etapa de transición antes de una gran carrera.
Rejoneo se diferencia mucho de la corrida clásica. Aquí el torero trabaja con el toro a caballo. El caballo debe estar muy bien preparado, porque está cerca de un animal peligroso y debe reaccionar rápidamente a las órdenes del jinete.
También existen formatos más espectaculares, pero menos clásicos, por ejemplo recortes. En ellos, los participantes saltan sobre el toro, esquivan los ataques con rapidez y realizan movimientos acrobáticos. Este formato se parece más a una competición deportiva de agilidad y valentía.
También vale la pena mencionar aparte el encierro, la carrera de toros por las calles. No es una corrida en el sentido clásico, pero también forma parte de las tradiciones españolas relacionadas con los toros. El encierro más famoso tiene lugar en Pamplona durante la fiesta de San Fermín.

Reglas de la corrida

La corrida clásica se celebra en una arena circular llamada plaza de toros. Los espectadores se sientan alrededor de la arena, y la acción se desarrolla en el centro. A primera vista puede parecer que todo ocurre de forma caótica, pero en realidad la corrida tiene una estructura estricta.
Normalmente, la lidia se divide en tres partes. En la tradición española se llaman tercios.
La primera etapa es el conocimiento del toro. El torero observa cómo se mueve el animal, cómo reacciona al capote, con qué rapidez ataca y si se cansa demasiado pronto. Para el matador, este es un momento muy importante. Debe entender el carácter del toro, porque de eso depende todo el trabajo posterior en la arena.
En esta etapa aparecen los picadores. Van a caballo y utilizan largas lanzas. Su tarea es debilitar al toro y comprobar su fuerza. Para un espectador moderno, esta parte suele parecer especialmente dura, porque el animal ya recibe las primeras heridas.
La segunda etapa está relacionada con las banderillas. Los banderilleros clavan en el cuerpo del toro unos palos cortos decorados. Esto se hace con rapidez y exige agilidad. Desde el punto de vista de la tradición, esta etapa debe mostrar la reacción de los participantes y preparar al toro para la parte final.
La tercera etapa es la más conocida. El matador sale con una tela roja llamada muleta y una espada. Realiza pases, haciendo que el toro se mueva cerca de él. Aquí se valora la calma, la precisión, la belleza de los movimientos y el control de la situación. En la corrida clásica, el final normalmente termina con la muerte del toro a manos del matador.
Existe un mito muy extendido de que al toro le irrita precisamente el color rojo. En realidad, el animal reacciona sobre todo al movimiento de la tela. La muleta roja forma parte de la imagen tradicional y del estilo visual de la corrida.
El público también desempeña un papel importante en la corrida. Los espectadores valoran la actuación del matador, aplauden, expresan descontento o piden un premio. Si la actuación se considera especialmente buena, el matador puede recibir un premio simbólico. Para una persona ajena a esta cultura, estos detalles pueden parecer extraños, pero dentro de la tradición tienen su propio significado.

Toros para la corrida

Para la corrida no se utilizan toros comunes, como los que uno puede imaginar en una granja. Para ello se crían animales especiales: toros de lidia. Se crían en ganaderías especializadas.
Estos toros se seleccionan por su fuerza, resistencia, carácter y reacción. Es importante que el animal sea activo, valiente, ataque rápido y no se retire enseguida. En la corrida se valora no solo la agresividad, sino un tipo concreto de comportamiento: el toro debe ir una y otra vez hacia el movimiento del capote.
Los toros de lidia suelen crecer en grandes pastos. Los defensores de la corrida a menudo dicen que estos animales viven con más libertad y durante más tiempo que muchos animales de granja. Los opositores responden que unas buenas condiciones antes de la arena no justifican el sufrimiento durante la lidia.
Un toro clásico para la corrida suele tener unos cuatro o cinco años. Debe ser grande, físicamente fuerte y cumplir con los requisitos de una actuación concreta. Antes de salir a la arena, el animal es revisado.
La cría de toros de lidia es un ámbito aparte, con sus propias tradiciones, familias de ganaderos y reputación de las ganaderías. Para algunas regiones de España, esto no es solo una cuestión cultural, sino también económica: las ganaderías dan trabajo, apoyan las zonas rurales y están relacionadas con la industria festiva.
Pero precisamente aquí aparece el conflicto principal. Por un lado, la corrida clásica no es posible sin estos toros. Por otro, cada vez más personas consideran que una tradición cultural no debe construirse sobre el dolor de un animal.

Cómo convertirse en matador?

El matador es el participante principal de la corrida clásica. Es él quien entra en la etapa final de la lidia y se responsabiliza del enfrentamiento más peligroso con el toro. Pero convertirse en matador rápidamente es imposible. Es una profesión para la que se entrena durante años.
Normalmente, el camino empieza en una escuela taurina. En estas escuelas, los alumnos estudian la historia de la corrida, las reglas de comportamiento en la arena, los movimientos con el capote, el trabajo del cuerpo, la seguridad y la preparación psicológica. Al principio, los entrenamientos se realizan sin un toro real: los alumnos practican pasos, giros, movimientos de manos y reacción.
Más tarde, los futuros toreros empiezan a trabajar con animales jóvenes. Esta ya es una etapa seria, porque incluso un toro joven puede ser peligroso. Hay que aprender a no entrar en pánico, elegir bien la distancia y comprender rápidamente el comportamiento del animal.
El siguiente nivel son las actuaciones en novilladas. El participante todavía no es un matador completo, pero ya sale a la arena frente al público. Allí gana experiencia, recibe las primeras invitaciones y poco a poco construye su reputación.
Un momento muy importante en la carrera es la alternativa. Es una ceremonia después de la cual el torero se convierte oficialmente en matador y recibe el derecho a actuar con toros adultos. Para el mundo de la corrida, es algo parecido a una iniciación profesional.
Un matador no debe ser solo valiente. Necesita buena forma física, disciplina, capacidad para mantener la pausa, sentido artístico y una psique muy fuerte. En la arena no puede apresurarse ni perder el control. Un error puede costarle la salud o la vida.
Además del propio matador, en la actuación participa su equipo. Se llama cuadrilla. Está formado por ayudantes que trabajan en diferentes etapas de la corrida. Pero el espectador suele recordar sobre todo al matador, porque él se convierte en la figura principal de toda la actuación.

Cuánto ganan los matadores?

Los ingresos de un matador pueden variar mucho. Todo depende de la fama, la experiencia, la ciudad, la plaza, la temporada y el número de actuaciones. Un torero principiante puede ganar poco, especialmente si actúa en plazas pequeñas. Los matadores famosos en grandes eventos ganan mucho más.
El nombre influye en los ingresos. Si un matador es popular y el público va específicamente a verlo, los organizadores están dispuestos a pagar más. Pero un honorario alto por una actuación no significa que todo el dinero se quede en manos del torero. De ese dinero se pagan el equipo, los trajes, los viajes, el representante, la preparación y otros gastos.
El traje del matador, llamado traje de luces, también es caro. No es una ropa escénica común, sino un traje complejo con bordados y un ajuste muy preciso. Además, el torero entrena constantemente, viaja y mantiene su forma profesional.
La carrera en la corrida es inestable. Un matador puede tener una temporada exitosa y después recibir menos invitaciones. Algunos se hacen famosos, mientras que otros se quedan en el nivel de pequeñas actuaciones. Además, siempre existe el riesgo de lesión. Por eso, esta profesión puede traer fama, pero no garantiza una vida tranquila y estable.
Dicho de forma sencilla, los matadores pueden ganar desde cantidades modestas hasta honorarios muy altos. Pero el gran dinero lo reciben solo los profesionales conocidos que actúan en grandes plazas y atraen público.

¿Está permitida actualmente la corrida en España?

La corrida en España no está prohibida actualmente a nivel nacional. En algunas regiones se sigue celebrando, especialmente durante fiestas y grandes festivales. Por ejemplo, en Madrid, Andalucía, Valencia y otras regiones, la corrida todavía forma parte de la vida cultural.
Pero la situación no es igual en toda España. Las diferentes comunidades autónomas tienen actitudes distintas hacia la corrida. En algunos lugares se apoya como tradición, en otros casi ha desaparecido de la vida moderna, y en otros hay debates activos en torno a ella.
En Madrid, la corrida sigue siendo una parte visible del calendario cultural. La plaza más famosa es Las Ventas. Allí se celebran grandes eventos a los que asisten tanto vecinos como turistas.
En Andalucía, la corrida también ocupa históricamente un lugar importante. Ciudades como Sevilla, Ronda o Córdoba se asocian a menudo con las tradiciones taurinas. Para una parte de los habitantes locales, no es solo un espectáculo, sino parte de la identidad regional.
Al mismo tiempo, en Cataluña la corrida clásica prácticamente no se celebra desde hace muchos años. En las Islas Canarias tampoco es una práctica activa. Esto demuestra que España no es homogénea en este tema: una parte de la sociedad protege la tradición, mientras que otra quiere dejarla en el pasado.
En los últimos años se debaten cada vez más restricciones: si los niños deberían poder asistir a estos eventos, si se debe destinar dinero del presupuesto, si conviene emitir corridas por televisión. Los defensores de los animales exigen una prohibición total. Los partidarios responden que una prohibición destruiría parte del patrimonio cultural y perjudicaría a las personas que trabajan en este sector.
Por eso, a la pregunta “¿está permitida la corrida en España?” es más correcto responder así: sí, en general está permitida, pero su celebración depende de la región, las normas locales y la actitud de la sociedad.
Hoy la corrida sigue siendo una de las tradiciones españolas más controvertidas. Realmente tiene raíces históricas profundas y está relacionada con la cultura, las fiestas y la imagen de España. Pero el mundo moderno está cambiando, y cada vez más personas se preguntan: ¿puede una tradición seguir siendo importante si causa dolor a un animal?
No hay una única respuesta. Para algunos, la corrida es arte y parte del alma española. Para otros, es un espectáculo cruel que no tiene lugar en el siglo XXI. Pero para entender España con más profundidad, es importante conocer las dos caras de este tema. La corrida no trata solo de una arena y un toro. Es una conversación sobre cultura, historia, ética y sobre cómo la sociedad decide qué tradiciones conservar y cuáles revisar.

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