Noté algo interesante: casi todas las personas que empiezan a aprender español al principio no se preocupan en absoluto por los números. Normalmente la gente piensa que los números son el tema más fácil. Pero luego llega un momento en el que después de uno, dos y tres aparecen palabras largas como veinticinco o setecientos, y el cerebro empieza a resistirse un poco.
Y normalmente el problema ni siquiera está en los propios números. Simplemente los números en español parecen poco habituales para una persona extranjera. Sobre todo si intentas aprender todo en una sola noche.
En la práctica, todo es mucho más sencillo. Cuando empiezas a escuchar números regularmente en el habla, ver precios, horas o fechas en español, los números poco a poco dejan de parecer “un caos”.